"Te alabaré con todo mi corazón, cantaré tus alabanzas delante de los dioses. Me arrodillaré ante tu santo templo y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad, porque has exaltado tu palabra sobre todo tu nombre. El día que clamé, me respondiste; has fortalecido mi alma" (Sal. 138, vv. 1 – 3*).
El Creador y Gobernante del Universo nos invita a comunicarnos con Él, y la oración es un privilegio increíble que nos permite entrar en su sala del trono. Los componentes principales de la oración son la intercesión, la petición, la confesión, la alabanza y la gratitud. ¿Cuál de ellos ocupa la mayor parte del tiempo que pasas con tu Padre celestial?
Aunque la Escritura nos anima a expresar nuestra gratitud (véase Ef., cap. 5, v. 20; 1 Tes., cap. 5, v. 18), hay momentos en que se convierte en una prioridad menor para nosotros. Lo que llena nuestra mente suele dominar nuestra oración. Así que si nos sentimos abrumados, nuestras peticiones se vuelven más insistentes. Cuando nos preocupamos por nuestros seres queridos, la intercesión toma protagonismo.
Otro problema es el siguiente: después de haber visto la intervención de Dios en nuestra vida o haber recibido respuesta a una oración, nos llenamos de gratitud y damos gracias a Dios una y otra vez. Sin embargo, con el tiempo tendemos a olvidar y a volver a nuestros viejos hábitos.
Un conocimiento más profundo de Dios es la clave para la gratitud y la alabanza. Mientras leemos la palabra de Dios y descubrimos cuán glorioso es el Señor y qué grandes obras realiza, Él se convertirá en nuestro enfoque. Entonces nuestras oraciones estarán llenas de alabanza y gratitud no solo por lo que ha hecho por nosotros, sino también por quien es Él: nuestro buen, amoroso, fiel y glorioso Dios (Sal. 138, v. 5).
Enlace al artículo original: https://www.intouchuk.org/read/daily-devotions/prayers-of-gratitude
* Las citas bíblicas son de Biblia, nueva traducción de los lenguajes originales © Sociedad Bíblica Búlgara 2013
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